By noviembre 16, 2013 0 Comments

Hechos prodigiosos de la edad media

Almanaque de asombros

Del libro “Almanaque de asombros”

Ángel Olgoso vuelve a demostrar su capacidad fabuladora con un librito de microrrelatos.

Ángel Olgoso, uno de los mejores cuentistas de España, mima tantos sus relatos que parecen trabajados con buril. Como él mismo dice, quiere conferir a sus textos una “depuración casi alquímica”. Prueba de esta obsesión por el empleo de la palabra precisa, de la frase destilada, es su última obra, ‘Almanaque de asombros’ (Trapiés), una colección de microrrelatos ilustrados por el artista Claudio Sánchez Viveros. En este librito, de prosa breve pero sugerente se condensa todo el saber de Olgoso para deleitar al lector con sus ocurrentes y fantásticas historias. Con su léxico culto y caudaloso, el escritor vuelve a demostrar su pericia en la creación de imágenes poéticas.

Como los imagineros de la Edad Media que adornaron de pavorosas criaturas los pórticos de las catedrales, Ángel Olgoso hace desfilar por este opúsculo todo un inventario de rarezas. Para ello, el autor invoca la pluma de un narrador con cierto parentesco con el escritor, Bautista Fulgoso. Es una broma más de este autor que gusta de la cercanía de lo insólito y lo extraordinario. Por las páginas de ‘Almanaque de asombros’ desfilan ángeles lúbricos, buhoneros que portan en su carromato el elixir de la inmortalidad y médicos que curan a los heridos cosiendo su sombra.

A lo largo de diez relatos preñados de un fino humor, el cuentista renueva su apuesta por las composiciones exquisitamente trazadas y un lenguaje arcaizante. Como su admirado Borges, Olgoso crea una erudición impostada que es parte intrínseca del cuento. El autor aprovecha esa mezcolanza de magia y ciencia propia del Medievo para urdir unos relatos que apelan a un lector exigente, proclive a dejarse llevar por los meandros del lenguaje y el poder evocador de la palabra.

Ese filósofo natural que es Fulgoso describe hechos asombrosos acontecidos quinientos años atrás. De ahí que el lector pueda encontrarse con una rara sirena, con torso y cabeza de pez y extremidades humanas, y descubrir los secretos del miembro natural de los ángeles, siempre dados a “ayuntamientos libidinosos”. Ángel Olgoso es un autor prolífico cuyos relatos se cuentan a centenares. Ha escrito desde cuentos hiperbreves de dos palabras hasta uno de 30 páginas. Entre sus libros de cuentos figuran ‘La máquina de languidecer’, ‘Los demonios del lugar’, ‘Los líquenes del sueño’ y ‘Astrolabio’, entre otros muchos.

Reseña de Antonio Paniagua publicada en ABC.


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