Sade en Roma

El marqués de Sade es una de las grandes personalidades del pensamiento y la literatura contemporánea, no solo es un brillante ilustrado que apoya el nacimiento de un mundo nuevo, es un libertino que aspira a derribar la moral del Antiguo Régimen. La libertad del individuo es el punto central de todo su pensamiento, la obligación del ser humano de ser libre y construir para bien o para mal su destino. La vista que Sade realiza a Italia, huyendo de la policía francesa, sirve al genial autor para hacer un recorrido crítico y meditado de lo que significa Roma en la cultura moderna, pero también para constatar el estado de abandono en el que se encontraba la ciudad de los papas.

Tras un episodio escabroso, en el que Sade al parecer llevó a cabo ciertas prácticas libinidosas con unas prostitutas, se organiza un gran escándalo y el caso adquiere notoriedad internacional. Su suegra, conocida como La presidenta, consigue que el rey de Francia dicte una orden contra él por conductas contrarias a la moral y a la religión. Perseguido por la policía inicia una huida por Francia hasta llegar a Italia. Allí está momentáneamente a salvo, y puede dedicarse a leer y escribir. Viaja en primer lugar a Nápoles, ciudad que le fascina, y donde reside durante una temporada. Y posteriormente visita Roma. Allí escribe esta crónica de viajes con una mezcla de admiración por la grandiosidad de los monumentos romanos, por lo que se intuye del pasado glorioso del imperio, pero también por la decepción debida al estado lamentable en el que se haya la ciudad. Aunque es un libertino, Sade es ante todo un ilustrado, y por tanto cree firmemente en el progreso y en la ciencia. De ahí que critique que la ciudad romana se encuentre atrapada por las costumbres cristianas, que tanto ha combatido en sus escritos.  

     La figura de Sade, frecuentemente oculta tras su leyenda libertina, ha sido durante todo el siglo XX una influencia decisiva en los creadores más atrevidos de nuestra época. Pocos como él han representado la figura del poeta maldito, siempre enfrentado con la sociedad pero nunca vencido. Basta con recordar que pasó casi treinta años de su vida en diversas prisiones, que estuvo a punto de ser guillotinado por los mismos revolucionarios que reverenciaban sus obras, y que murió en un sanatorio metal que tenía mucho prisión. Reivindicado por los surrealistas a inicios del siglo XX, su influencia se rastrea con facilidad en autores como Baudelaire, Lautreamont, G. Bataille, Simone de Beauvoir, etc.

La traductora: Pepa Merlo es Doctora en Filología Hispánica y Premio Extraordinario de Doctorado por la Universidad de Granada. Profesora en la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Entre sus publicaciones destaca: Peces en la Tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 o Con un traje de luna. Diálogo de voces femeninas de la primera mitad del siglo XX (Vandalia); Rafael Guillén. Del conocimiento al asombro. Las ediciones críticas: Diván del Tamarit de Federico García Lorca (Cátedra); de Elisabeth Mulder, Una sombra entre los dos, El retablo de Salomé Amat (Renacimiento), Sinfonía en rojo (Tigres de Papel). Ha traducido del francés Les amoureaux de l’Hôtel de Ville de Philippe Delerm. En narrativa publicó El haza de las viudas (Renacimiento) o Todos los cuentos, el cuento (Diputación de Cádiz). Es columnista en diferentes medios y editora en Elenvés Editoras.